La Batalla de Leipzig.

La Batalla de Leipzig (16 al 19 de octubre de 1813), también llamada la «Batalla de las Naciones», fue el mayor enfrentamiento armado de todas las Guerras Napoleónicas y la más importante derrota sufrida por Napoleón Bonaparte.

Tras la desastrosa campaña en Rusia y las derrotas en la Guerra de la Independencia Española, las fuerzas antifrancesas se habían reagrupado de forma cautelosa en la Sexta Coalición, que comprendía al Reino Unido, Rusia, España, Portugal, Prusia, Austria, Suecia y ciertos pequeños estados alemanes. Con todos estos países, la Sexta Coalición podía poner en el campo de batalla más de medio millón de hombres (y ciertamente, durante la batalla de Leipzig, las fuerzas aliadas al este del Rin probablemente excederían el millón de soldados). En contraste, las fuerzas de Napoleón se limitaban a unos pocos cientos de miles.

Napoleón buscaba restablecer su dominio en Alemania, logrando dos victorias muy disputadas en Lützen (2 de mayo) y en Bautzen (20 de mayo), aunque no pudo derrotar en ninguna de ellas de una forma decisiva a las fuerzas ruso-prusianas. Estas victorias llevaron a un breve armisticio, aunque éste duró menos tiempo de lo que era usual. Las fuerzas de la Coalición, lideradas por Gebhard Leberecht von Blücher, el príncipe Carlos XIV Juan de Suecia (el antiguo mariscal de Napoleón, Jean Baptiste Bernadotte) y Carlos Felipe de Schwarzenberg, Príncipe de Schwarzenberg, siguieron la estrategia trazada por el Plan Trachenburg de evitar choques con Napoleón, aunque buscando el encuentro con sus mariscales, quienes le llevaron a la victoria en Grossbeeren, Kulm, Katzbach y Dennewitz.

El mariscal Nicolás Oudinot fracasó en su intento de capturar Berlín con su ejército de 120.000 hombres, y Napoleón se vio forzado a retirarse hacia el oeste debido al peligro que le acechaba al norte, cruzando el Elba a finales de septiembre y organizando sus fuerzas en los alrededores de Leipzig para proteger sus líneas de suministro y encontrarse allí con los Aliados. Napoleón organizó a su ejército en Leipzig, aunque sus tropas se hallaban concentradas desde Taucha a Stötteritz (donde Napoleón instaló el centro de mando), y curvando luego la línea al sudoeste hacia Lindenau. Los prusianos avanzaban desde Wartenburg, mientras que austriacos y rusos lo hacían desde Dresde y las fuerzas suecas avanzaban por el norte. En total, los franceses contaban con 190.000 soldados, mientras que los aliados tenían casi 330.000, con gran cantidad de artillería por ambas partes (haciendo un total aproximado de unos 250 cañones sobre el campo de batalla).

La batalla se inició el 16 de octubre con un ataque de 78.000 tropas aliadas desde el sur y 54.000 por el norte, mientras Napoleón usaba el grueso de su ejército en el sur. La ofensiva aliada tuvo poco éxito y se retiró de nuevo, pero ahora las rebasadas fuerzas de Napoleón no podían romper las líneas enemigas, lo que dio lugar a un dura lucha estancada. Al día siguiente ambas fuerzas se mantuvieron en una lucha de escaramuzas mientras esperaban que llegaran los refuerzos y fueran organizados. Los franceses recibieron sólo 14.000 hombres adicionales, mientras que los aliados tuvieron 145.000 tropas de refuerzo, lo que incrementó enormemente su capacidad ofensiva. El 18 de octubre, los aliados lanzaron un gran asalto por todas partes. En más de nueve horas de lucha, en las que ambas fuerzas sufrieron grandes pérdidas y sólo la bravura de las tropas francesas evitó la ruptura de sus líneas, los franceses fueron lentamente empujados hacia Leipzig.

Napoleón vio finalmente que la batalla estaba perdida, y en la noche del 18 al 19 de octubre empezó a retirar a la mayoría de su ejército cruzando el río Elster. La retirada fue bien hasta la entrada de la tarde, cuando el único puente fue destruido por error, dejando que la retaguardia francesa fuera capturada por los Aliados mientras trataban de cruzar el río a nado.

El número total de bajas es incierto, aunque se estiman entre los 80.000 y los 100.000 muertos o heridos entre ambos contendientes. Tomando un cálculo aproximado de 95.000, la Coalición podría haber perdido unos 55.000, y los franceses 40.000, con alrededor de 30.000 franceses prisioneros. Entre las bajas se encontraba el mariscal francés Józef Antoni Poniatowski, quien había recibido el bastón de mando de mariscal el día anterior. La batalla terminó con la presencia del Primer Imperio Francés al este del Rin, y añadió algunos estados alemanes a la Coalición.

La batalla se recuerda en la ciudad de Leipzig con numerosos monumentos y por las 45 piedras apiladas que señalan las líneas más importantes de las tropas francesas y aliada.

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